1er. Dom de cuaresma Ciclo B (Id=198)
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Antífona de Entrada

Me invocarán y yo los escucharé; los libraré y los glorificaré, prolongaré los días de su vida.

[Misa]

No se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, que las prácticas anuales propias de la Cuaresma nos ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo y a llevar una vida más cristiana.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Pondré mi arco iris en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra

Lectura del libro del Génesis
9, 8-15

En aquel tiempo Dios dijo a Noé y a sus hijos:
"Voy a establecer mi alianza con ustedes, con sus descendientes y con todos los seres vivos que los han acompañado: aves, ganados, bestias del campo; con todos los animales que han salido del arca con ustedes y que ahora pueblan la tierra. Esta es mi alianza con ustedes: ningún ser vivo volverá a ser exterminado por las aguas del diluvio, ni tendrá lugar otro diluvio que destruya la tierra".
Y continuó Dios:
"Esta es la señal de la alianza que establezco para siempre con ustedes y con todos los seres vivos que los han acompañado: pondré mi arco en las nubes; ésa será la señal de mi alianza con ustedes y con todos los vivientes de la tierra, y las aguas del diluvio no volverán a exterminar los seres vivos".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 24, 4bc-5ab.6-7bc.8-9

Muéstrame, Señor, tus caminos.
Universae viae tuae, Domine, misericordia et véritas custidientibus testamentum tuum

Muéstrame, Señor, tus caminos, muéstrame tus sendas, guíame en tu verdad; enséñame, pues tú eres el Dios que me salva.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Universae viae tuae, Domine, misericordia et véritas custidientibus testamentum tuum

Acuérdate, Señor, de que tu ternura y tu amor son eternos; acuérdate de mí por tu amor, por tu bondad, Señor.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Universae viae tuae, Domine, misericordia et véritas custidientibus testamentum tuum

El Señor es bueno y recto, señala el camino a los pecadores; guía por la senda del bien a los humildes, les enseña el camino.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Universae viae tuae, Domine, misericordia et véritas custidientibus testamentum tuum

Segunda Lectura

El agua del diluvio es un símbolo del bautismo que los salva

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro
3, 18-22

Hermanos: También Cristo murió una sola vez por los pecadores, el inocente por los culpables, para conducirlos a Dios. En cuanto hombre sufrió la muerte, pero fue devuelto a la vida por el Espíritu, el cual le impulsó a proclamar el mensaje a los espíritus encarcelados, es decir, a aquellos que no quisieron creer cuando en los días de Noé Dios los soportaba pacientemente mientras se construía el arca en la que unos pocos -ocho personas- se salvaran navegando por el agua.
Aquello anunciaba anticipadamente el bautismo que ahora los salva y que no consiste en limpiar la suciedad corporal, sino en implorar de Dios una conciencia limpia en virtud de la resurrección de Cristo, el cual, ascendido al cielo, está a la derecha de Dios y tiene sometidos a los ángeles, potestades y dominaciones.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Non in solo pane vivit homo, sed in ovni verbo quod procedit de ore Dei
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Fue tentado por Satanás y los ángeles le servían

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 12-15

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús hacia el desierto, donde Satanás lo puso a prueba durante cuarenta días; estaba con las fieras y los ángeles lo servían.
Después del arresto de Juan, Jesús se fue a Galilea, proclamando la buena noticia de Dios. Decía:
"El plazo se ha cumplido; el reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante:
Intercedamos, amados hermanos y hermanas, ante la divina clemencia, implorando la misericordia divina en favor de todos los seres humanos y suplicando el perdón para cuantos hemos pecado.
(Respondemos a cada petición: Señor, ten piedad).

Para que en este tiempo de Cuaresma, Dios conceda a todos los fieles la fuerza necesaria para luchar contra el mal, convertirse de su mala conducta y retornar al camino del bien, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que quienes abundan en bienes de la tierra sepan moderar el uso de sus propias riquezas en provecho de los necesitados y no vivan absortos en los bienes de este mundo, roguemos al Señor. Te rogamos, Señor, óyenos.
Señor, ten piedad.

Para que quienes se ha alejado de la Iglesia a causa de nuestros escándalos o de nuestra tibieza se reincorporen a la familia de Dios; y a nosotros el Señor nos perdone el pecado de escándalo, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Por los que reciben escándalo por nuestra falta de coherencia: para que también a través de nuestra conversión, vuelvan a experimentar la seguridad en el poder del Evangelio, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que nuestros corazones lleguen a ser, por medio de la penitencia cuaresmal, aquella tierra fecunda en la que la palabra de Dios produce fruto del ciento por uno, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Celebrante:
Señor Dios, paciente y misericordioso, que, a través de las distintas etapas de la historia, renuevas tu alianza con todas las generaciones, escucha nuestras súplicas y prepara nuestros corazones a escuchar a tu Hijo amado; para que, por medio de estos días de penitencia, alcancemos una verdadera conversión del corazón y renovemos nuestra alianza contigo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor, que estos dones que vamos a ofrecerte, nos dispongan convenientemente para el santo tiempo de la Cuaresma que estamos iniciando.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Las tentaciones del Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Cristo, nuestro Señor, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal y, al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba.
Por eso,
con los ángeles y santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

El Señor te cubrirá con su protección; bajo sus alas encontrarás refugio.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que este pan celestial alimente, Señor, en nosotros la fe, aumente la esperanza, refuerce la caridad, y nos enseñe a sentir hambre de Cristo, que es el pan vivo y verdadero, y a vivir de toda palabra que proceda de su boca.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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